21 de agosto de 2015

Sesión 1/12. Necesidad del activismo


El 15 de  agosto, en la primera sesión de la Escuela de Activismo Ciudadanos del Mundo 2015 ofrecida por La Revolución de la Cuchara que se lleva a cabo en las instalaciones de la ciudadela universitaria de la Universidad de Antioquia, se dio inicio a las actividades programadas que van desde la fecha hasta el día 7 de noviembre, para un total de 12 clases ofrecidas cada sábado.

En primera instancia, la reunión tuvo lugar en el Bloque 10 de dicha ciudadela. La agenda programada se inició con una actividad grupal en la que se dividió a los estudiantes en grupos de entre cinco y ocho personas para realizar el conocido juego denominado ¿Quién soy?, en el que cada participante debe poner en su frente la imagen de un personaje el cual desconoce y mediante preguntas concretas trata de adivinarlo. En este caso, cada uno de los personajes son activistas reconocidos tanto por su labor a favor de una dieta basada en vegetales, así como por el trabajo que vienen realizando, o realizaron hasta el momento de su muerte, en favor de los animales, el medio ambiente y el planeta, y hoy nos servimos de ellos como ejemplo. Así mismo, a cada grupo se le ofreció una serie de preguntas con la intención de generar un diálogo entre los estudiantes con cuestiones del tipo ¿Qué es Activismo? ¿Por qué es importante el activismo? ¿Qué clase de activismo hay? ¿Qué logros se han obtenido? cuyas respuestas fueron socializadas en el conclave teórico.

 
Fotografía: Arley Aristizabal

Necesidad del activismo: ¿Parte del problema o de la solución? 

En el encuentro teórico de dicha sesión se les dio la bienvenida oficial a los estudiantes y el encargado de esta tarea fue Jhoan Gómez, miembro activo de la Revolución de la Cuchara, donde resaltó la importancia de la amistad y la unión entre todos los activistas y educandos de la nueva escuela, ya que esta es la clave que todo plan activo requiere para cumplir con las metas propuestas, articulándose con los compromisos individuales que cada uno adquiere.

Por su parte, Dore Zapata y Alfredo Madrid ahondaron en conceptos y definiciones en cuanto al activismo se refiere. Un ismo, según el diccionario de la Real Academia de la lengua Española, es un sufijo que forma sustantivos que suelen significar sistemas, escuelas o movimientos, por lo que profundizaron en dos ismos claves para dicha escuela: quietismo y activismo.

Fotografía: Arley Aristizabal


El quietismo es un movimiento de origen español propio del siglo XVII cuyo fundador es Miguel de Molinos. Su postulado se encargó de enseñar la pasividad y las virtudes de la vida contemplativa. La tesis de Molinos afirma que la única manera de generar cambios es a través de la abolición de la voluntad. Según el propio de Molinos (1675): “Es más probable que la Divina providencia hable al alma individual cuando ésta se encuentra en un estado de absoluta quietud, sin razonar ni ejercitar cualquiera de sus facultades, siendo su única función aceptar de un modo pasivo lo que la Divina Providencia y la vida estén dispuestos a conceder”.

El activismo nace en contraposición al quietismo, movimiento propio del siglo XIX, que se gestó de forma consciente y organizada con las primeras formas de protesta laboral, gracias a su planificación, organización y objetivos logrados. El ámbito de los movimientos activistas no sólo se remite a las calles como espacio para hacer visible una problemática presentada, también se puede hacer uso de otros medios o canales para lograr dichos fines. Las redes sociales, la música, pintura, el grafiti y demás expresiones artísticas, así como las organizaciones sociales, acciones jurídicas, partidos políticos, voluntariados y propuestas individuales son estrategias usadas para realizar activismo con un determinado fin.

Toda estrategia que involucre una actividad enmarcada en el ejercicio activista necesita de un plan estructurado para lograr resultados. Desde unos objetivos claros, hasta el logro de metas, sin desconocer las actividades propuestas y los momentos cruciales en los cuales ejecutarlas, hacen parte de un esquema que todo movimiento activista debe tomar mano para que sus acciones individuales y grupales obtengan los resultados esperados.

Se cuantificaron los logros obtenidos gracias al activismo a través de diferentes momentos históricos. La abolición de la esclavitud, derechos laborales, reconocimiento de las comunidades LGBTI, derrocamiento de dictaduras, entre otros ejemplos fueron mencionados como soluciones que se dieron debido al activismo y su organización estructurada.

Andrea Guerrero, también miembro activo de la Revolución de la Cuchara, expuso los fundamentos en los que se basa dicha revolución. El pacifismo, la no violencia y la cuchara –apostándole al vegetarianismo con sus positivas consecuencias- son los pilares en los que se fundamenta el proyecto. Cabe destacar la mención que hizo de Mahatma Gandhi, uno de los inspiradores de este movimiento, cuyos logros son reconocidos a nivel mundial y su legado que todavía, al día de hoy, se sigue poniendo en práctica alrededor del globo. Swami Paramadvaiti también tuvo lugar en la exposición, como educador y trotamundos que dedica su tiempo y su vida con el fin de fortalecer programas generando alianzas con otras organizaciones o comunidades, a favor de la tierra y los animales.

Así mismo, Vandana Shiva, pensadora, activista y escritora de origen indio, fue reconocida en la exposición de Guerrero, pues ella, hasta el día de hoy, recorre los cinco continentes llevando su mensaje y un legado del que no podemos hacer caso omiso porque, como lo dice la misma Shiva: “Las semillas son nuestra madre. ¡Guardar las semillas es un acto político!”, en contraposición a las políticas económicas y de distribución que viene imponiendo Monsanto, multinacional proveedora de productos químicos, herbicidas, insecticidas y semillas transgénicas.

Andrea también hizo mención de Alejandro Arango y Fabio Montoya, dos comunicadores sociales que en el año 2000 gestaron en la ciudad de Medellín-Colombia lo que hoy conocemos como la Revolución de la Cuchara, movimiento que expande sus fronteras llegando a países como Argentina, Chile, Perú, México y Brasil, donde cada uno de sus comandos se encarga de formar nuevos activistas con el fin de generar cambios, para que cada uno de nosotros, participando activamente, seamos parte de la solución y no del problema.


Para descargar las memorias, seguir los siguientes enlaces:
Necesidad del activismo

Inspiradores
 

Redacción: Alfredo Madrid

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