31 de agosto de 2015

Del activismo callejero al activismo político


Es una idea generalizada creer que el activismo es sólo hacer plantones y actos de protesta para llamar la atención sobre un tema en específico, en este caso el de los animales, pero pocas veces conocemos como llevar ese activismo para que se materialice en la normatividad colombiana, capitalizando la emoción del momento,  y  sean así reconocidos por la ley en Colombia.

En el municipio de Guarne, un grupo de integrantes de la Revolución de la Cuchara y de la Corporación Ambiente Sano, se reunieron y llegaron a la conclusión que cada que intentaban dar en adopción animalitos o simplemente alimentarlos, crecía su número en las calles. Entonces se dieron cuenta que el camino no era el asistencialismo, que el cariño por los animales se debía materializar en una educación en tenencia responsable para que los animalitos no fueran abandonados o maltratados, que de nada servía atacar únicamente el síntoma, si la raíz del problema no era controlada. Decidieron aplicar tanto el conocimiento recibido en una de las Escuelas de Activismo de la Revolución de la Cuchara con el quehacer profesional de cada uno de los participantes para así plantear una salida que permitiera resolver las problemáticas que aquejaban al municipio.

Es imposible que el ser humano trate de vivir con costumbres rurales cuando las dinámicas poblacionales hacen que las ciudades crezcan, que el espacio sea más pequeño y, por consiguiente, se invada el espacio de otras personas; sino existe respeto por el espacio de los demás existirán fricciones entre personas y animales de manera inevitable, si existen personas cuidadores de animales de compañía que no sean responsables y dejen sus mascotas sueltas en las calles sin control las exponen a diferentes eventos como envenenamientos, accidentes de tránsito, robos y demás. Entonces, esto no sólo es culpa de una sociedad indolente con los animales como en la mayoría de la opinión pública quiere dar por sentado, sino que es responsabilidad de las personas que conviven con ellos, de que estén arropados y cuidados como un miembro más de la familia, como un ser que necesita desde lo legal le sean reconocidos sus derechos  a un bienestar y una calidad de vida adecuada.  Es por esto que decidieron hacerlo realidad a través de un proyecto de Acuerdo en el cual se tuviera en cuenta lo anterior y una serie de propuestas que se trabajan desde la base del movimiento animalista, como la prohibición de peleas de perros y gallos, la prohibición de animales en la vía pública y la prohibición de las rifas con animales, además de las campañas de esterilización y, sobre todo,  la educación en tenencia responsable que es vital para una sociedad en la cual la mayoría quiere vulnerar los derechos de los demás.


Se tocaron diversas puertas durante la elaboración de la propuesta, en el camino se encontraron con personas que veían que lo más inmediato era alimentar a los animales de la calle, pero la formación académica como de campo y la experiencia aportada por grupos animalistas de Medellín, como Animanaturalis, les dio luces en que la principal responsabilidad era evitar que esas caritas que a diario los persiguen en la calle pidiendo comida, un lugar caliente o una caricia para regocijarse, se siguiera repitiendo en las calles del municipio. Reflexionando llegaron a la conclusión que lo correcto y más efectivo es el trabajo a largo plazo y no simplemente satisfacer el deseo de la inmediatez, pensando más en el bien común fueron asesorados por un equipo de gran experiencia que actualmente lideran la política animalista en el municipio de Medellín y uno de los concejales del municipio de Guarne que fue parte activa de la elaboración del plan, además  ponente del Proyecto de Acuerdo, que finalmente fue aprobado.

Es por eso que se extiende la invitación a todos los activistas para que sigan aportando su granito de arena desde su conocimiento y profesión,  a que nunca olviden que donde se toman las decisiones más importantes de la sociedad son los concejos municipales, asambleas y el  congreso, y a través de los actos más pequeños se genera conciencia. Finalmente se le hace especial dedicatoria de la la aprobación de este Proyecto de Acuerdo a Tarzán, que fue atropellado en una esquina del municipio de Guarne porque su familia lo descuidaba en la calle. Se le dedica a La Negra, que fue violada por perros de forma repetitiva hasta que se le dificultó caminar y fue recogida en un potrero. También a Barrabás y Secretaria, que fueron desaparecidos por una inspectora de policía por morder a un vecino. Y a Veinticinco, que ha sido atacado por habitantes con perros pitbulls, que aún vive en el municipio y es cuidado por vecinos, como mascota comunitaria. También se extiende la dedicatoria a tantos inocentes que murieron por el hecho que no existía una reglamentación para defenderlos en el municipio de Guarne.

-Sergio Ríos

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